Siempre me gusta escribir sobre trabajo, profesión y crecimiento. En varias ocasiones que hablamos de definir objetivos y trabajar por ellos, muchas personas me comentaban que, a veces, no tenían muy en claro sus metas y, por tanto, no sabían concretamente qué estaban haciendo bien y qué necesitaban mejorar; si avanzar con ese camino o renunciar.
Hoy les voy a proponer tres maneras que pueden considerar para superar la falta de una visión clara:
1) Hacer un balance de tu vida: si no conocemos lo que queremos realmente, nos vamos a encontrar en varias oportunidades viviendo los sueños de alguien más y con la sensación de que no «encajamos». Para esto, los invito a pensar: ¿Qué quieren lograr? ¿Cuál sería un sueño que si o si quisieran alcanzar? ¿Cómo quieren pasar sus días?
2) Determiná tus no-negociables: comprender cuáles son esas cosas que no negociaríamos y tenerlas como visión, nos va a permitir crear una estrategia para cumplir nuestros objetivos y, a la vez, poder ser flexibles con los detalles. Los no-negociables no deberían ser un obstáculo, sino un horizonte que nos oriente. Si tu visión es convertirte en un empresario exitoso, habrá muchas maneras de llegar a eso; podrá cambiar el cómo o el cuándo (los detalles), pero no el qué. Sé flexible.
3) Manejá las críticas: lo que los demás digan no debería afectarte en absoluto, poder navegarlo sabiamente te va a permitir hacer lo que amás sin tener que disculparte ni dar explicaciones a quienes solo buscan compartir sus pensamientos negativos.
Proyectar, soñar y cumplir nuestros objetivos es posible si sabemos lo que nos hace felices y trabajamos por eso. Los invito a pensar más en aquello que quieren lograr y planificar el paso a paso hacia su cumplimiento.
¡Los espero en mi Taller de Planificación!
Los invito a compartirme sus resultados.
*Basado en este artículo de James Clear.
– LULI INVIERTe